Convivir con animales y familias multiespecie

Queridas amigas lectoras. Escribo esta entrada para haceros llegar algunas de las conclusiones a las que he llegado en los últimos años en mi andadura como persona sensible. Siempre me he considerado amante de los animales, sin embargo, durante casi toda mi vida (sin ser consciente o siéndolo pero no queriendo verlo) he tratado de una forma miserable a los animales, tanto a los que han formado parte de mi familia como a los de fuera. Comparto esta información como recurso de buen trato. 

Nosotras, como seres humanas, pertenecemos a la especie humana, pero nuestras relaciones con otros seres sintientes pueden trascender las barreras biológicas. En este blog, exploraremos cómo construir conexiones significativas con los otros animales respetando sus necesidades y celebrando las diferencias que hacen que cada especie sea única.

 

¿Qué son las familias multiespecie?

Las familias multiespecie son aquellas en las que conviven integrantes de distintas especies. Las humanas pertenecemos a la especie humana, por tanto, si convivimos con otros animales, como perros o gatos, podemos conformar una familia multiespecie con ellos.

Sin embargo, el hecho de convivir con animales no los convierte en nuestra familia, al igual que convivir con otra persona de nuestra especie, no la convierte en nuestra familia. Aunque compartimos nuestro hogar con ellos, es crucial entender que simplemente vivir bajo el mismo techo no los convierte automáticamente en familia.

 

 

¿Cuándo se puede considerar que el animal con el que convivimos es de nuestra familia?

La respuesta es simple: desde el momento en que asumimos la responsabilidad de su cuidado y bienestar.

Cuando decidimos abrir las puertas de nuestra casa a un compañero peludo, emplumado o escamoso, también asumimos el compromiso de velar por sus necesidades, tanto físicas como emocionales. Esto va más allá de proporcionar alimento y refugio; implica comprometernos con su crianza, educación y desarrollo como individuo.

La familia no se trata únicamente de lazos de sangre, sino de cuidado mutuo y responsabilidad compartida. En el momento en que decidimos ser gestoras de cuidados de un animal, ese ser se convierte en un miembro de nuestra familia. Nuestra relación va más allá de la convivencia; es un compromiso de amor, atención y apoyo mutuo.

 

¿Las familias multiespecies son las que tienen mascotas?

Las familias multiespecies no son las que tienen mascotas: porque las mascotas no existen.

Llamar «mascotas» a los animales con los que compartimos nuestra vida tiene connotaciones negativas.

La palabra «mascota» a menudo lleva consigo una carga de cosificación, tratando a estos seres sintientes como simples objetos de utilidad.

La cosificación es el primer paso hacia la violencia, como señala Alicia Puleo.

Considerar a los animales como «mascotas» puede reducirlos a la categoría de recursos, basando la relación en su utilidad para nosotros. Este enfoque instrumental puede llevar a ver a los animales como algo desechable cuando ya no cumplen con nuestras necesidades.

Además, el término «mascota» puede sugerir una perspectiva mercantil, tratando a los animales como algo que se puede comprar y vender. Sin embargo, los animales son seres sintientes y su vida no tiene precio; tiene valor intrínseco.

Por último, el uso del término «mascota» perpetúa una división absurda entre animales que conviven con nosotros y aquellos que están fuera de nuestras casas. Favorece una actitud especista. Esta distinción artificial nos lleva a pensar que algunos animales merecen ser tratados con respeto y consideración, mientras que otros son vistos como medios para nuestros fines, una actitud que no reconoce la semejanza fundamental entre todas las formas de sintiencia.

En lugar de etiquetar a los animales como «mascotas», abogamos por un lenguaje que refleje la realidad de las relaciones entre diferentes especies en una familia. Reconocer a estos seres como «animales de familia» o «animales convivientes» destaca la importancia de considerar a cada individuo como único, sintiente y valioso, independientemente de su especie.

 

¿Cuál es la razón detrás de la elección de utilizar el término «animales de familia o animales convivientes» en lugar de «mascotas» en el contexto de familias multiespecie?

La elección de utilizar los términos «animales de familia» o «animales convivientes» en lugar de «mascotas» en el contexto de familias multiespecie tiene un propósito fundamental: reconocer la importancia de las palabras en la forma en que percibimos y tratamos a los seres sintientes.

Llamar a los animales «mascotas» puede tener implicaciones negativas, ya que este término tiende a cosificar a los animales, tratándolos como objetos o recursos para nuestra conveniencia. La palabra «mascota» a menudo sugiere una relación basada en la utilidad y la posesión, lo que puede llevar a una mentalidad de descarte cuando ya no cumplen con nuestras expectativas.

Por otro lado, al utilizar los términos «animales de familia» o «animales convivientes», se busca enfocarse en la relación y la convivencia mutua. Estos términos resaltan la importancia de considerar a los animales como individuos con necesidades, emociones y valor intrínseco en lugar de simplemente objetos o accesorios.

La elección del lenguaje en este contexto pretende fomentar una perspectiva más respetuosa y consciente hacia los animales, reconociendo su papel como miembros de la familia y no simplemente como posesiones. Al cambiar nuestra forma de hablar, también podemos cambiar nuestra forma de pensar y, en última instancia, mejorar la calidad de nuestras interacciones con los animales.

 

¿Qué características tiene una familia multiespecie?

Una familia multiespecie se distingue por varias características que promueven un ambiente de convivencia armoniosa y respetuosa. Estas características incluyen:

Pertenencia:

    • Identidad: Se fomenta la aceptación de cada integrante tal como es, reconociendo y respetando sus individualidades.
    • Diversidad: Adaptación al sistema de comunicación de cada integrante, necesidades y realidad de cada integrante, considerando e integrando las diferencias entre especies.

Equidad:

    • Se promueve la equidad en la distribución de cuidados y recursos, reconociendo que no todos los miembros tienen las mismas necesidades, pero reciben lo que requieren para su bienestar.

Orden:

    • Existe una estructura clara de cuidados y responsabilidades. La persona tutora asume el papel principal y la responsabilidad del cuidado, educación y crianza de los animales que conviven en el hogar, así como de otros posibles miembros dependientes, como las criaturas humanas.

Equilibrio:

    • Se busca un intercambio equilibrado de afecto, atención y cuidados entre los diferentes miembros. Todos contribuyen al bienestar general de la familia, creando un entorno donde cada ser se siente valorado y cuidado.

En resumen, una familia multiespecie se caracteriza por la inclusión, el respeto a la diversidad, la equidad en los cuidados y la presencia de una estructura organizada que garantiza el bienestar de todos los miembros, humanos y animales por igual.

 

¿Cuál es el papel del dueño dentro de una familia multiespecie?

Dentro de una familia multiespecie, el papel del individuo que convive con los animales es crucial, pero la elección de la terminología es significativa para fomentar una relación más respetuosa y equitativa. En lugar de adoptar el término «dueño,» se sugiere utilizar alternativas que reflejen una dinámica más colaborativa y centrada en el bienestar de todos los miembros.

En este sentido, en lugar de «dueño,» considera términos como:

  1. Tutora: Resalta el papel de guía y cuidadora, reconociendo la responsabilidad de proporcionar cuidados y dirección.
  2. Gestora de Cuidados: Pone de relieve la gestión activa de las necesidades y el bienestar de los miembros de la familia, humanos y los demás animales por igual.

El lenguaje que utilizamos refleja y moldea nuestras actitudes y comportamientos. Evitar el término «dueño» ayuda a alejarse de la noción de relaciones de poder y posesión, promoviendo en su lugar una conexión basada en el respeto mutuo y la colaboración.

Al adoptar un enfoque más inclusivo y consciente en la elección de las palabras, se construye un ambiente en el que todos los miembros de la familia multiespecie son valorados como individuos con sus propias necesidades y contribuciones únicas.

Si quieres revisar tu dinámica familiar desde una perspectiva inclusiva, contacta con nosotras. 

 

Sonia Garijo - Cartas espejo

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